Arxiu i notes de l'Oriol Rius

Enamoramiento, amor y desamor.

Diferencias entre enamoramiento y amor

Erich Fromm, en su libro “el arte de amar”, habla de una diferencia entre enamoramiento y amor. Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos, y dejamos caer frente a él o ella las barreras que nos separan de los demás. Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos mas íntimos, tenemos la sensación de que, por fin, hicimos una conexión con alguien. Este sentimiento nos produce gran placer, hasta la química de nuestro cuerpo cambia. Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y atontados. Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona mas maravillosa del mundo. Esa es la diferencia entre enamoramiento y el amor. Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados. El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación. No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario es maravilloso. Sin embargo es solo el principio. Muchas personas son adictas a estar enamoradas. El amor verdadero esta basado en la realidad, no en un sueño de que no encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada.

El correlato biológico del enamoramiento

Reflexionando sobre nuestra propia naturaleza, podemos decir que la esencia biológica del amor podría hallarse en una red de eventos físicos, químicos, psíquicos, afectivos y comunicacionales que interactúan influyendo sobre nosotros y nuestro modo de relacionarnos con la otra persona deseada.

A menudo se utiliza la expresión 'la química del amor' para referir a una compleja variedad de reacciones emocionales en donde pueden identificarse lo 'eléctrico' (a través de descargas neuronales) y lo químico (por las hormonas que intervienen en el proceso). Los signos visibles del enamoramiento responden sin duda, a estos fenómenos biológicos. El estado de enamoramiento genera un aluvión de sensaciones que tienen correlato biológico, según las últimas investigaciones de neurólogos de los Estados Unidos. Después de formarse las imágenes mentales, como por ejemplo del encuentro con nuestro enamorado, se produce un cambio en el estado físico, definido por ciertas modificaciones en diversas zonas del cuerpo. Es decir, que el proceso comienza con consideraciones conscientes que tiene una persona y que puede tener que ver con la relación con una persona especial, reflexiones sobre esa relación y sus consecuencias. Luego, en un nivel no conciente las redes de la corteza prefrontal responden automáticamente e involuntariamente a las señales derivadas del procesamiento de las imágenes antes mencionadas. En respuesta al estímulo amoroso se desencadena una catarata de reacciones químicas. El cerebro libera neurotransmisores en regiones determinadas. Así se produce la propagación de distintas sustancias como las endorfinas y la serotonina, que a su vez produce en los enamorados un estado de bienestar anímico, psíquico y orgánico. Las catecolaminas producen un aumento de la actividad motriz y la feniletilamina eleva el nivel de energía física y la lucidez. Por último, las endorfinas actúan como calmantes naturales, son las responsables de la sensación de sosiego. Existe un perfume sexual que se impregna en la piel llamado feromonas, y son unos compuestos químicos percibidos por el órgano vemoronasal, una membrana ubicada en las fosas nasales que nos influye y altera el comportamiento erótico. Las mismas las producen los órganos genitales externos de la mujer, más que nada durante la ovulación. Esta secreción en las mujeres se llama copulinas o ácidos grasos y atraen como un polo magnético al sexo opuesto. A su vez en el hombre es la androstenona lo que produce igual efecto, una molécula que se halla en la orina y en el sudor. Este aroma de las copulinas y androstenona es percibido a nivel del sistema límbico, que sirve para aumentar el efecto de la dopamina en el cerebro. Es que este órgano produce continuamente estas sustancias estimulantes que hacen del enamoramiento algo febril.

“El enamoramiento es parecido al síndrome obsesivo compulsivo: el cerebro segrega feniletilamina, presente también en el chocolate. Por eso, según una estadística, el 50% de las mujeres prefieren el chocolate al sexo. En las relaciones maduras, el cerebro segrega un relajante, la endorfina”.

¿Que cambia luego de tener sexo?

Luego de tener sexo, el cerebro libera oxitocina, lo que brinda un sentimiento de confianza, ternura y afecto que sienta las bases para la creación de lazos sociales que facilitan la búsqueda de un hijo. Al respecto, cabe una reflexión, el sexo casual o por capricho podría estar llevándonos a involucrarnos con una persona que no es la adecuada para nosotros.

Celos

Los celos son un sentimiento de temor a perder a la persona amada. Los celos, de forma controlada y en pequeñas dosis, pueden ayudarnos a potenciar la relación pero, cuando los celos son enfermizos nublan la razón de quien los padece. Sus sospechas se basan, la mayoría de las veces, en hechos infundados y, el constante temor a ser abandonados les lleva a ejercer un continuo temor sobre la pareja. Aunque conviene saber que cuanto más seguros nos sentimos de nuestra pareja y de nuestra relación con ella, menos intensos y duraderos son.

¿Por que somos celosos?

1. Falta de confianza en uno mismo: las personas inseguras muchas veces no se sienten merecedoras del amor de su pareja y esto les lleva a desconfiar de la sinceridad y cariño del otro. Siempre están pensando en que en cualquier momento su pareja puede conocer a alguien mas atractivo y tienen miedo a que descubra lo poco que vale en realidad. 2. Experiencias familiares: Es probable que una persona que haya presenciado escenas de celos en sus padres tenga más predisposición a ser celoso que otra cuyos padres se sentían seguros el uno del otro. 3. Experiencias vividas: las personas que han sido traicionadas alguna vez por alguien en quien confiaban es más probable que posteriormente desarrollen una personalidad celosa. 4. Trastornos psicológicos: las personalidades paranoides, narcisistas e histriónicas tienen una gran tendencia a desconfiar continuamente de los demás y por consiguiente a desarrollar una celotipia.

¿Fin del amor apasionado?

Numerosos estudios indican que el amor apasionado no se prolonga más allá de tres o cuatro años. La pasión, que produce taquicardias o entrecorta la respiración, comienza a menguar a la vez que el cuerpo deja de recibir las dosis de estimulantes y narcóticos. Aquí aparece la química del desamor. Sin embargo y luego de este proceso biológico, se produce una secreción de endorfinas, similar a la morfina, que proporciona en las parejas una sensación de sosiego y de calma que puede llegar a durar toda la vida.

En términos generales, cuando la pareja se establece, se produce un acostumbramiento a la compañía del otro. Para alcanzar el bienestar y la duración en la relación, la mayoría de las personas resalta la fidelidad, el entendimiento y la tolerancia, una relación sexual satisfactoria, buenos ingresos, tener gustos e intereses comunes y compartir las tareas domésticas, etc.

UNA PERSPECTIVA MASCULINA

En términos generales, los hombres se enamoran con más rapidez que las mujeres. En un estudio que abarcó a 250 hombres y 429 mujeres, los investigadores midieron la cuota de romance de todos los que se declaraban enamorados. Más de un cuarto de los hombres dijo que se había enamorado seriamente en la cuarta cita, en contraste con sólo un 15 por ciento de las mujeres que lo habían hecho tan pronto. En efecto, las mujeres dijeron que no habían decidido que era un amor verdadero inclusive después de 20 citas. Esto indica que las mujeres se toman más tiempo para determinar si están enamoradas o no.6

Se cree que los hombres se enamoran con más rapidez porque se sienten atraídos por las características físicas de una mujer. Un estudio determinó que los hombres sólo se toman siete segundos para decidir si desean desarrollar una relación con una mujer determinada. Es raro que los hombres sientan la urgencia de evaluar a una mujer a lo largo del tiempo cuando su apariencia es atractiva. Si les gusta lo que ven y sus hormonas responden, saben que es amor. Todo lo demás, sus habilidades domésticas, su capacidad de llevarse bien con su familia, o la clase de madre que será, son para ellos menos importantes que su apariencia física.

Es mucho más probable que un hombre concluya que está enamorado si la mujer lo hace sentir bien respecto de sí mismo. Esto satisface su necesidad de admiración y aprecio. Para hallar el verdadero amor, por lo tanto, los hombres deben ir más lentamente y amar a una mujer con paciencia y ternura durante un largo período de tiempo. El hombre que se adelanta al ritmo más lento de los instintos femeninos puede finalmente salir perdiendo.

UNA PERSPECTIVA FEMENINA

Las mujeres ven el amor de manera diferente. Por lo general les lleva más tiempo tomar una decisión y no están tan deseosas de prometer amor eterno hasta que no disciernen las cualidades internas de un hombre. Son más capaces que los hombres de evaluar las características que desean encontrar en quien esperan que sea el padre de sus hijos. Las mujeres tienen mayor capacidad de mirar hacia el futuro y de visualizar el tipo de relación que tendrán a lo largo de la vida.

Las mujeres se enamoran más lentamente porque son más conscientes de sus propios sentimientos. Es más fácil para ellas distinguir entre la infatuación, con sus emociones aceleradas, y el amor genuino, que tiende a desarrollarse con mayor lentitud. Las mujeres también sienten y disfrutan del hormigueo y las palpitaciones de la infatuación, pero al menos al comienzo, son más propensas a dejarse guiar por la razón.

A las mujeres les lleva más tiempo que a los hombre definir sus sentimientos de amor pero son más implacables en su búsqueda. Una vez que una de ellas decide que ha hallado la persona ideal, es probable que se torne más emocional y romántica. El amor se vuelve eufórico. Todo parece más brillante; ella se siente más feliz, más hermosa y comunicativa que nunca. Puede que halle difícil concentrarse en otra cosa que no sea ese hombre y sus sueños de un futuro compartido con él.

Desamor

Cuando deja de fluir el amor entre dos personas, no necesariamente de ambas partes, a veces solamente se da en el caso de uno de los dos y se siente la pérdida del interes por hacer cosas en conjunto. Es el final del enamoramiento. El caminar juntos se convierte en algo aburrido y donde no existe interes de crecer ni danzar armoniosamente como parejas. Sus causas son:

Decepción: en la convivencia día a día bajo el mismo techo, se descubren aspectos desconocidos del otro que en algunas ocasiones suponen dar al traste con la idea que se tenía de nuestra pareja. Ello ocurre principalmente debido a que en la etapa inicial de la relación lo habitual es que cada uno trate de dar lo mejor de sí y que -al estar enamorado/a- se vea solo aquello que se quiere ver. En esta etapa es importante la aceptación del otro y el desarrollar habilidades para mantener la relación.

Egoísmo: el sentimiento amoroso no es puramente altruista, cuando damos esperamos recibir lo mismo o al menos en similar proporción. El intercambio de afecto, de entrega, de comprensión, de cariño, de trabajo… llevará al desencanto si no es compartido, a la frustración, y logrará consumir a la relación.

Autoengaño: la creencia de que lograremos cambiar al otro es falsa y el mantener la venda en los ojos tampoco da resultado y en algún momento esta caerá. Tampoco resultan esas uniones en la que uno de los miembros proyecta en el otro su ideal de persona y la disfraza de lo que no es.

Falta de palabras: la incomunicación es uno de los pilares por los que se agrietan muchas parejas, y muchas veces la suma de silencios se va agrandando en igual proporción al resentimiento acumulado. Se acaba por no tener confianza en el otro y es imprescindible el diálogo y la sinceridad para poder mantener a flote la pareja. Las quejas en voz alta y la claridad restan relevancia al problema y al comunicarlo se minimiza el conflicto.

Rutina: la apatía en una relación es muy peligrosa. Cuando se instala el desinterés poco podemos hacer. Es importante esforzarse para mantener un intercambio interesante en la pareja y esto es algo que concierne a cada una de las partes. Es una utopía fantasiosa el sueño de que el otro, si nos ama, debe adivinar nuestros deseos. Las dos partes han de trabajar para que la relación sea todo menos aburrida. Todo cambio trae una reacción, por lo tanto se ira poco a poco entendiendo por que termino y lo mas importante es centrarte en los fallos para no repetirlo en una futura relación.

Despues del desamor

El final del enamoramiento puede desembocar en una vivencias de desamor o shock sentimental. Por muy doloroso que sea el shock sentimental que se sufre cuando uno pierde a la persona que ama, es un fenómeno normal con una evolución y unas fases. Es un período denominado de DUELO, en el cual uno tiene que adaptarse a vivir y a ser feliz de nuevo sin la persona que quería. Generalmente la primera crisis que se pasa es la más grave, porque la persona todavía no ha desarrollado las técnicas adecuadas para hacer frente a la situación. Aunque puede haber diferencias personales, este período está constituido por tres fases: la primera, que es la más cercana a la ruptura, se vive con gran tristeza, llegándose a culpabilizar por la ruptura con pensamientos del tipo: ”… si hubiera hecho… esto no habría pasado…., si no hubiera hecho… quizá aun seguiríamos juntos….”; es la etapa denominada MASOQUISTA. En la segunda fase, empiezan a salir los rencores y entonces es “el otro” el que vemos como el culpable único de la ruptura. En ninguna de estas dos fases, que a veces se alternan, se ve la realidad tal y como es. Con el paso del tiempo las emociones se tranquilizan y vemos las cosas de una manera mas objetiva, llegando a entender los motivos de la ruptura. Uno se va sintiendo cada vez más independiente, menos triste, menos resentido y va encontrando nuevas formas de disfrutar. Es el momento de recuperar a los amigos/as, quizás algo abandonados, de volver a las aficiones o de crearse otras nuevas. Poco a poco la herida se va cerrando y uno vuelve a recuperar la confianza en sí mismo/a, abriéndose a nuevas relaciones. Hay personas que necesitan enamorar continuamente y cuando lo han conseguido el interés por la conquista desaparece. Hay una búsqueda constante de ser querido o de reconocimiento social, sobre todo en los varones ya que supone prestigio, aunque también puede ser producto de una mala relación con ese sexo, seducir para abandonar, es una manera de castigar. Otras personas buscan inmediatamente alguien a quien volver a idealizar. No se puede soportar la idea de estar solo/a, necesitan a alguien para que continuamente les apoye, tienen miedo a no saber que hacer por ellos/as mismos/as.